Durante un nuevo Congreso Lanzamiento de Campaña Fina, la Bolsa de
Cereales de Buenos Aires señaló que se espera un volumen de producción
récord de 24,75 millones de toneladas para el nuevo ciclo de cereales de
invierno. Mientras se estima una expansión cercana al 12% en el caso del
trigo, debido fundamentalmente a un aumento en los rendimientos por hectárea,
se espera una caída del 7% en la producción de cebada, resultante de un
descenso en el área sembrada. De concretarse estas estimaciones, el Producto
Bruto de ambas cadenas alcanzaría los 4.200 millones de dólares durante la
campaña 2020/21.
En las palabras de apertura, José Martins, presidente de la Bolsa de Cereales,
destacó el dinamismo del sector, demostrado en una situación tan compleja,
sosteniendo la actividad, el aprovisionamiento y el empleo. Mirando hacia
adelante, Martins expresó que esto posicionará a la agroindustria para el día
después de la pandemia. Para esto agregó que será importante trabajar en un
“acuerdo público-privado” que reconozca la importancia del sector, y le
permita continuar creciendo y agregando valor, consolidándonos como uno de
los principales exportadores de alimentos del mundo, y garantizando el
aprovisionamiento interno. “El trigo demuestra que con incentivos la cadena
responde con más inversión. Estamos ante una nueva gran oportunidad y para
eso es importante no modificar las reglas de juego”, finalizó.
Por su parte, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis
Basterra, realizó un reconocimiento al sector agroindustrial por “su
compromiso ante la situación que estamos viviendo con la pandemia del
coronavirus”. En este sentido, destacó el trabajo que vienen realizando los
distintos actores en la cadena del trigo, para garantizar los compromisos de
exportación y el abastecimiento del mercado interno. El Ministro también
subrayó la tarea de los mercados a términos y las Bolsas, indicando que el juego
equilibrado entre la oferta y la demanda es lo que permitirá, como auguran las
estimaciones, continuar expandiendo la producción.

Según expresó Eduardo Sierra, especialista en agroclimatología, el panorama
climático luce “propicio para la producción de cultivos invernales”. La
humedad del suelo se mantendría durante gran parte del ciclo, permitiendo un
buen desarrollo del cultivo, con probabilidades de registrar excesos temporales en
el noreste de la región agrícola y periodos de déficit hídrico en el sudoeste de
Buenos Aires y sur de La Pampa. Durante la primavera se registrarían buenos
aportes de humedad durante las etapas reproductivas, pero con heladas que se
prolongarán hacia finales del ciclo y podrían generar un riesgo en sectores del sur
bonaerense.
Respecto del escenario económico, Juan Pablo Gianatiempo, analista del Instituto
de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales, mencionó que la nueva
campaña 2020/21 se desarrollará en un contexto de incertidumbre pocas
veces visto, marcado por la pandemia del COVID-19 y la crisis económica global.
Sin embargo, destacó que el trigo es el cultivo que mayor resistencia ha
mostrado a la tendencia bajista de los mercados internacionales, debido a
cambios en los patrones de demanda, mayores restricciones al comercio, menor
relación con los mercados energéticos y un balance con menor capacidad de
respuesta frente a posibles problemas de oferta en los principales países
productores. De esta forma, agregó que durante el período de precampaña, “los
márgenes de trigo 2020/21 son los únicos que resultan similares a los del ciclo
previo y posicionan a la opción trigo + soja entre las más competitivas para la
nueva campaña”.
Frente a este panorama climático y económico, y siguiendo los resultados del
relevamiento a más de 1.200 colaboradores en todo el país, Daniela Venturino,
analista del Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales,
estimó que el área de trigo a nivel nacional alcanzaría las 6,8 millones de
hectáreas en la nueva campaña 2020/21, que de concretarse significaría una
expansión interanual del 3%, para alcanzar la segunda mayor superficie
implantada desde la campaña 2001/02. En paralelo, el cultivo de cebada
retrocedería un 5%, cayendo 50 mil hectáreas y alcanzando una superficie de
950 mil. En conjunto, ambos cultivos cubrirían 7,75 millones de hectáreas,
alcanzando un nuevo récord de siembra entre ambos cereales.
En relación a la adopción de tecnología, se resaltó el piso tecnológico que se
alcanzó en trigo y cebada, de acuerdo a los resultados del último Relevamiento
de Tecnología Agrícola Aplicada durante campaña 2019/20, y el aporte de estos
cultivos a la sustentabilidad del sistema productivo. “Los cereales de invierno
aportan el 50% de la rotación con gramíneas en Argentina y contribuyen con
mejoras en prácticas de manejo como la fertilización o el uso de siembra directa”,

destacó Sofia Gayo, analista del Departamento de Investigación y Prospectiva
Tecnológica de la Bolsa de Cereales. Para la próxima campaña fina 2020/21, el
volumen de fertilizantes logaría otro aumento consecutivo y podría crecer
entre un 4 y un 6%. A su vez, el volumen de fungicidas se mantendría estable,
evidencia del buen manejo sanitario que está proyectado para el próximo ciclo de
invierno. Juan Brihet, coordinador del Departamento, destacó la importancia de los
cereales de invierno como drivers de cambio hacia sistemas productivos más
complejos y sobre el rol fundamental de las tecnologías en los cultivos de trigo y
cebada para promover una producción creciente de manera sostenible.
En términos de producción, Esteban Copati, jefe del Departamento de
Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales indicó que el trigo podría
alcanzar un volumen récord de 21 millones de toneladas para la campaña
2020/21, mientras que la cebada mantiene un potencial de producción de 3,75
millones de toneladas. De concretarse dichas proyecciones, el aporte conjunto
entre ambos cereales de invierno ascendería a un nuevo récord de 24,75 millones
de toneladas.
Finalmente, analizando la contribución de las cadenas de cultivos de invierno a la
economía argentina, Agustín Tejeda Rodriguez, economista jefe de la entidad,
destacó que el Producto Bruto del Trigo y la Cebada en conjunto alcanzaría los
4.200 millones de dólares en 2021, con un crecimiento del 13% en relación a

  1. Este incremento estaría explicado por el aumento de la producción, debido
    especialmente al incremento en los rendimientos por hectárea, y por un aumento
    en la molienda y las exportaciones. En valor, las exportaciones de ambas
    cadenas superarían los 3.600 millones de dólares, mientras el aporte en
    términos de recaudación fiscal llegaría a los 1.200 millones de dólares. Según
    Tejeda Rodriguez, para concretar esta contribución serán importante señales
    claras que despejen la incertidumbre vinculada al marco normativo para la
    próxima campaña. “Teniendo en cuenta que la perspectiva para los otros granos
    es menos alentadora, la Campaña Fina será clave para el aporte total del Agro
    a la economía del 2021”, agregó.